3 Claves para una integración tecnológica exitosa

febrero 22, 2015
Salt Lake City, UT

A menudo hablamos del uso de la tecnología en términos de adopción. Pero, esto simplifica demasiado la experiencia a nada más que comprar un dispositivo y enchufarlo. Por ejemplo, ¿con qué frecuencia escuchamos de escuelas que se jactan del uso de la tecnología comprando un iPad para cada estudiante, solo para escuchar que el dispositivos se sientan en los estantes todo el día? En lugar de centrarnos en la adopción de tecnología, deberíamos trabajar hacia la tecnología integración, que es un paradigma mucho más holístico. La integración es una forma de pensar; implica el desarrollo de una cultura. Implica que la tecnología se convierte en una extensión de nosotros, un lugar que conecta nuestra mente con nuestro trabajo. La tecnología se convierte entonces en una herramienta a la que recurrimos habitualmente cuando deseamos mejorar nuestra productividad y aprendizaje.

Las investigaciones han demostrado que, si bien no existe una fórmula mágica para la integración de la tecnología, existen factores clave que hacen que sea más probable que se produzca con éxito (Inan & Lowther, 2009). En particular, en mi experiencia como ingeniero de soporte técnico en NetDocuments, he observado tres factores clave que conducen a una integración tecnológica exitosa: una visión compartida, evaluación deliberada y capacitación y soporte efectivos.

Una visión compartida

Nuestras creencias con respecto a la tecnología son un factor clave para su integración exitosa. Ya sea una integración de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba, las partes interesadas deben captar la visión de la tecnología y el papel que desempeñará en la consecución de los objetivos propios. Todos, al menos la mayoría de los usuarios, deben participar. Esta visión ayudará a impulsar y dar forma a la cultura que rodea a la tecnología, y esta cultura dará forma a su uso y eficacia. Al crear una visión, debemos reconocer la necesidad de la tecnología y luego encontrar la tecnología adecuada que satisfará esa necesidad o cumplirá nuestros objetivos. Nuestra visión ayuda a orientar exactamente cómo se debe o se puede utilizar la tecnología.

El renombrado psicólogo Bob Mager lo expresó de esta manera: "Si no está seguro de adónde va, es probable que termine en otro lugar. Si no sabe adónde va, el mejor los mapas no te ayudarán a llegar allí ". (Mager, 1997).

Tener una visión requiere que reconozcamos el potencial que tiene una tecnología para mejorar nuestra productividad y aprendizaje. La tecnología tiene el poder de transformar el mundo en el que vivimos. Puede transformar una organización. Puede transformar a las personas.

Evaluación deliberada y metódica

Naturalmente, una visión nos lleva al siguiente punto. Asegúrese de saber qué tipo de tecnología utilizará y por qué la utilizará. En la jerga legal, esto se llama diligencia debida y es donde muchas organizaciones se equivocan. Además de considerar factores obvios como el costo y los recursos, es importante conocer su tecnología. ¿Qué son los requerimientos? ¿Tiene las características que estoy buscando? Si bien nuestra visión proporciona una visión más amplia de los resultados deseados, nuestra evaluación o análisis requiere que seamos más específicos al articular nuestros objetivos.

Todos los días se produce nueva tecnología y la tecnología existente cambia constantemente. No se apresure a seleccionar su tecnología. Sepa de dónde vino y en qué dirección se dirige. Asegúrese de que esté en línea con su visión y de tener un plan sobre cómo se utilizará, en lugar de simplemente tirarlo en el escritorio de un empleado. No intente integrar una tecnología solo porque sea la última moda, o por hacer algún tipo de declaración política o de moda. Debemos ser pragmáticos y deliberados en las tecnologías que seleccionamos y en el tipo de cultura que creamos como resultado de nuestra evaluación si queremos producir los resultados deseados.

Capacitación y apoyo efectivos

Además de la cultura de uso generada por nuestra visión y evaluación, es necesario que haya una cultura o comunidad de apoyo, tanto técnico apoyo de formadores y personal de TI, así como social apoyo de compañeros de trabajo y gerentes. Esta cultura o comunidad de apoyo es el factor más importante para una integración tecnológica exitosa.. Sí, es cierto que la tecnología puede ser útil y poderosa. Pero la verdad es que las personas necesitan ayuda para aprender a usarlo.

Aquí es donde nuestras creencias realmente dan forma al éxito de una integración. La mayoría de la gente cree que la tecnología puede ayudarlos, pero no siempre se sienten seguros al usarla o no saben cómo usarla en absoluto.

Entonces, si bien tener una visión de la tecnología es un primer paso esencial, simplemente creer en la importancia de la tecnología no es suficiente; tenemos que ayudar a las personas a usarla. Se ha dicho que "motivar a alguien a hacer algo sin enseñarle cómo hacerlo sólo genera frustración y culpa". Así ocurre con la tecnología. Intentar la integración de la tecnología sin soporte y capacitación solo hace que la tecnología sea frustrante y aburrida para quienes deberían usarla. Con suerte, el producto es intuitivo y fácil de usar, pero incluso con la tecnología más intuitiva, siempre se necesita al menos algo de soporte.

Tener una visión de la tecnología informa cómo y por qué debe usarse. La comprensión de cómo debe usarse influye en la cultura que facilitará el uso de la tecnología. Esta visión y cultura nos ayudarán a alcanzar nuestros objetivos, ya sea aumentar la productividad, mejorar el rendimiento o mejorar el aprendizaje.

Referencias

Inan, Felthi A. y Lowther, Deborah L. (2009). Factores que afectan la integración de la tecnología en las aulas K- 12: un modelo de ruta. Investigación y desarrollo de tecnología educativa 58: 137 - 154.

Mager, Robert F. (1997). Preparación de los objetivos de instrucción: una herramienta fundamental en el desarrollo de una instrucción eficaz, tercera edición. Atlanta, GA: Centro para el desempeño efectivo.

Acerca de Russell:

Russell Duncan es el redactor técnico principal de NetDocuments Support. Actualmente está cursando una maestría en tecnología de instrucción y psicología en la Universidad Estatal de Utah.